Cirugía de Columna

Si bien muchos problemas de la columna pueden tratarse sin cirugía, hay ocasiones en las que un paciente debe someterse a una para tratar lesiones musculoesqueléticos o compresión de los nervios. Por tal razón, un neurocirujano puede recomendar la más apropiada, después de asegurarse de probar el resto de las opciones. A continuación, enlistamos los tipos de cirugía de columna que pueden significar un cambio en la calidad de vida de una persona

La cirugía de columna se realiza para tratar una amplia variedad de afecciones que afectan la columna vertebral y los nervios que se encuentran en ella. Algunas de las razones comunes por las cuales se realiza la cirugía de columna incluyen:

  1. Hernia de disco: Una hernia de disco ocurre cuando el material blando dentro de un disco se sale de su lugar, lo que puede causar presión sobre los nervios cercanos y provocar dolor, debilidad o entumecimiento.

  2. Estenosis espinal: La estenosis espinal es un estrechamiento del canal espinal que puede provocar presión sobre la médula espinal o los nervios cercanos, lo que puede provocar dolor, debilidad o entumecimiento en las piernas y brazos.

  3. Escoliosis: La escoliosis es una curvatura anormal de la columna vertebral que puede provocar dolor o problemas respiratorios.

  4. Fracturas vertebrales: Una fractura vertebral puede ocurrir como resultado de una lesión o enfermedad, lo que puede causar dolor o discapacidad.

  5. Infecciones o tumores espinales: Las infecciones o tumores espinales pueden causar dolor y discapacidad, y en algunos casos pueden poner en peligro la vida.

La cirugía de columna puede involucrar una variedad de técnicas, desde procedimientos mínimamente invasivos hasta cirugías más complejas y extensas. El tipo de cirugía de columna que se realiza depende de la afección que se está tratando y de la gravedad de la misma. En cualquier caso, la cirugía de columna debe ser considerada como un último recurso, y los médicos intentarán en primer lugar tratamientos no quirúrgicos antes de considerar la cirugía.

Fusión espinal

Como uno de los tipos de cirugía más comunes, la fusión espinal es una opción para tratar el dolor crónico no específico con cambios degenerativos. Básicamente, el neurocirujano quita el disco y une los huesos vertebrales con injertos o aparatos de metal asegurados por tornillos, lo que limita el movimiento entre ellas, así como qué tan lejos los nervios pueden estirarse. De cualquier manera, el procedimiento no limitará las actividades del paciente. Cabe mencionar que los fumadores son más propensos a encontrar complicaciones durante este procedimiento. El tiempo de recuperación es largo, pues es necesario que los injertos crezcan y se fusionen con las vértebras.

La fusión espinal es considerada como el último recurso para tratar distintos tipos de escoliosis.

 Laminectomía lumbar

Durante una laminectomía, el especialista remueve la lámina —parte posterior del canal vertebral que forma una cubierta sobre la médula espinal— de las vértebras. De esta manera, la presión a la que estaba siendo sometida se elimina, acabando con el dolor y la debilidad que el paciente pudiera estar experimentando.

La lámina se remueve junto con el ligamento amarillo, que contribuye al soporte de la columna. En ocasiones, este ligamento es la causa de la compresión en los nervios o en la médula, la cual, a su vez, puede generar dolor en la espalda y en las piernas.

Esta cirugía es ideal para pacientes que están lidiando con un dolor crónico y severo, o que han perdido algunas funciones debido a los espolones óseos. También se lleva a cabo para tratar estenosis del conducto vertebral, entumecimiento y dolor en las piernas, o para remover un tumor.

 Discectomía

Un paciente con hernia de disco es elegible para una discectomía, la cual consiste en quitar el material que está presionado la columna o las raíces nerviosas. El procedimiento involucra la remoción de la porción herniada del disco, lo que aliviará el dolor, el entumecimiento y los problemas de equilibrio y movilidad.

Una microdiscectomía es la versión de mínima invasión de esta cirugía. El núcleo pulposo es removido con láser por medio de una pequeña incisión (2.5 a 3.8 cm) y un microscopio.

Por último, en una discectomía percutánea, la porción herniada se quita con láser o succión, por medio de una incisión y una sonda.

 Foraminotomía

Esta cirugía es usada para aliviar el dolor asociado con los nervios comprimidos en la columna. El neurocirujano corta hueso a los lados de la vértebra para ensanchar el espacio donde los nervios salen de la columna. Debido a que, como en una laminectomía, la columna puede perder estabilidad con este procedimiento, el especialista podría realizar una fusión al mismo tiempo. Esto es importante, pues el tiempo de recuperación será más largo.

La foraminotomía previene discos abultados y articulaciones engrosadas —producto del envejecimiento— que presionan los nervios.

 Vertebroplastía y cifoplastía

Estos procedimientos se utilizan para reparar las fracturas por compresión de las vértebras causadas por la osteoporosis. Ambos incluyen la inyección de un cemento óseo —similar a un pegamento— que endurece y fortalece el hueso. Los casos más severos requieren de una cifoplastía, en la que un globo es insertado e inflado para levantar las vértebras a una altura normal; de esta manera, se puede introducir el cemento óseo.

Cuando la vértebra se fractura, se comprime o se queda sin tratar, el dolor será difícil de soportar, y una deformidad podría aparecer.

Estos tipos de cirugía de columna también pueden prevenir fracturas futuras.

 Reemplazo de disco artificial

Un neurocirujano remueve el disco dañado e inserta uno artificial en las vértebras. A diferencia de una fusión, este permite seguir moviendo la columna. Aunado a ello, el tiempo de recuperación es más corto. Por estas razones se le considera una alternativa a la ya mencionada.

Espaciador interespinoso

En esta alternativa de mínima invasión, el médico implanta un dispositivo entre dos de las vértebras lumbares. Esto ayuda a mantener el espacio entre ellas y alivia la presión en los nervios espinales. Puede realizarse durante una laminectomía. A diferencia de la fusión espinal, el implante provee estabilidad y la posibilidad de mover la columna casi de manera normal, aunque podría no ser tan sencillo doblarse hacia atrás en esa área.

Si bien hay más tipos de cirugía de columna, estos son los más comunes que suelen practicar los neurocirujanos a nivel global.

La preparación para una cirugía de columna puede variar según el tipo de cirugía que se vaya a realizar y la recomendación de su médico. Aquí hay algunos pasos generales que se pueden seguir para prepararse para una cirugía de columna:

  1. Asegúrate de comprender la cirugía: Habla con tu médico y haz todas las preguntas necesarias para asegurarte de comprender la cirugía que se va a realizar, incluyendo los riesgos y los beneficios.

  2. Prepara tu hogar: Es posible que necesites hacer algunos cambios en tu hogar para prepararte para la cirugía y la recuperación, como instalar pasamanos, elevar la altura del inodoro, asegurarte de que los pasillos y escaleras estén libres de obstáculos, y tener todo lo que necesites a tu alcance.

  3. Informa a tus seres queridos: Comunica a tus seres queridos que vas a someterte a una cirugía y cuál es la fecha prevista, para que puedan ayudarte antes y después de la cirugía.

  4. Sigue las instrucciones de tu médico: Tu médico te dará instrucciones específicas sobre cómo prepararte para la cirugía, incluyendo si debes ayunar antes de la cirugía, cuáles son los medicamentos que debes evitar antes de la cirugía y cómo debes tomar los medicamentos que se te hayan recetado.

  5. Realiza ejercicios de respiración y estiramiento: Tu médico te puede recomendar que realices ejercicios de respiración y estiramiento antes de la cirugía para ayudar a preparar tu cuerpo.

  6. Haz los arreglos necesarios para el cuidado posterior a la cirugía: Después de la cirugía, es posible que necesites ayuda en casa para las tareas cotidianas, como cocinar, limpiar y bañarte. Asegúrate de hacer los arreglos necesarios para el cuidado posterior a la cirugía con anticipación.

Es importante seguir las instrucciones de tu médico y comunicarte con él si tienes alguna duda o preocupación sobre la cirugía o el proceso de recuperación.

Evaluaciones para detectar la zona problemática

Para determinar si un paciente necesita una cirugía de columna, los médicos suelen realizar una serie de evaluaciones médicas y estudios para evaluar la causa del dolor y la gravedad de la afección. Algunos de los estudios y evaluaciones más comunes son:

  1. Historia clínica y examen físico: Los médicos comenzarán por preguntar sobre la historia clínica del paciente y realizarán un examen físico para evaluar la movilidad, la fuerza y la sensibilidad del paciente.

  2. Radiografías: Las radiografías son una forma común de evaluar la columna vertebral, y pueden ayudar a identificar problemas como la escoliosis, las fracturas vertebrales, la degeneración de los discos o la presencia de tumores.

  3. Resonancia magnética (MRI): La resonancia magnética utiliza un campo magnético y ondas de radio para producir imágenes detalladas de los tejidos blandos en el cuerpo, como los discos y los nervios de la columna vertebral. El MRI puede ayudar a detectar hernias de disco, estenosis espinal, tumores y otras afecciones.

  4. Tomografía computarizada (CT): La tomografía computarizada es una técnica de imagen que utiliza radiación para producir imágenes detalladas de los tejidos del cuerpo, incluyendo la columna vertebral. El CT puede ayudar a detectar fracturas vertebrales, lesiones de tejidos blandos y otras afecciones.

  5. Electromiografía (EMG): La electromiografía es un estudio que se utiliza para evaluar la función muscular y nerviosa. Se puede realizar para determinar si los nervios de la columna vertebral están funcionando correctamente y para identificar problemas como la radiculopatía, una afección que puede causar dolor y debilidad en los brazos o las piernas.

  6. Pruebas de laboratorio: Los médicos también pueden solicitar pruebas de laboratorio para evaluar la presencia de enfermedades como la artritis reumatoide o la infección, que pueden afectar la columna vertebral.

Estos estudios y evaluaciones pueden ayudar a los médicos a determinar si un paciente necesita una cirugía de columna y, en caso afirmativo, qué tipo de cirugía sería la más apropiada.

Antes del procedimiento

  1. Informar al médico sobre medicamentos y suplementos: El paciente debe informar al médico sobre todos los medicamentos y suplementos que está tomando, incluyendo los medicamentos recetados, los de venta libre y los suplementos dietéticos. Algunos medicamentos pueden interferir con la cirugía o aumentar el riesgo de complicaciones.

  2. Dejar de fumar: Fumar puede aumentar el riesgo de complicaciones durante la cirugía y retrasar la curación después del procedimiento. Se recomienda que el paciente deje de fumar al menos dos semanas antes de la cirugía.

  3. Comer una dieta saludable: Una dieta saludable y equilibrada puede ayudar al cuerpo a recuperarse más rápidamente después de la cirugía. Se recomienda que el paciente coma alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales para ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y reducir el riesgo de infecciones.

  4. Realizar ejercicios de respiración profunda: Los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar al paciente a prepararse para la anestesia y reducir el riesgo de complicaciones respiratorias después de la cirugía.

  5. Hacer ejercicios de fortalecimiento: Los ejercicios de fortalecimiento pueden ayudar a preparar los músculos de la espalda y reducir el riesgo de complicaciones después de la cirugía.

 Durante el procedimiento

 Después del procedimiento

Después de una cirugía de columna, es importante que el paciente siga algunas recomendaciones para ayudar a reducir el dolor y minimizar el riesgo de complicaciones. Algunas de las cosas que el paciente debe hacer después del procedimiento de cirugía de la columna son:

  1. Descansar: Es importante que el paciente descanse lo suficiente después de la cirugía para permitir que el cuerpo se recupere. El médico puede recomendar un período de reposo en cama o un programa de rehabilitación para ayudar al paciente a recuperar la movilidad.

  2. Tomar medicamentos: El médico puede recetar medicamentos para reducir el dolor y minimizar el riesgo de infección después de la cirugía. Es importante que el paciente tome los medicamentos según lo indicado y que informe al médico si experimenta algún efecto secundario.

  3. Realizar ejercicios de fisioterapia: La fisioterapia puede ayudar al paciente a recuperar la fuerza y la movilidad después de la cirugía. El médico puede recomendar ejercicios de fisioterapia para el cuello, la espalda y las piernas para ayudar al paciente a recuperar la movilidad y prevenir futuras lesiones.

  4. Seguir una dieta saludable: Una dieta saludable y equilibrada puede ayudar al cuerpo a recuperarse más rápidamente después de la cirugía. El médico puede recomendar una dieta rica en proteínas y vitaminas para ayudar al cuerpo a curarse más rápidamente.

  5. Evitar el esfuerzo físico: Es importante que el paciente evite el esfuerzo físico intenso después de la cirugía para permitir que el cuerpo se recupere adecuadamente. El médico puede recomendar un período de descanso antes de reanudar cualquier actividad física.

Los resultados después de una cirugía de columna pueden variar según el tipo de procedimiento realizado y la gravedad de la afección. En general, la cirugía de columna puede ayudar a aliviar el dolor, mejorar la movilidad y prevenir futuras lesiones en la columna.

Algunos de los resultados que el paciente puede esperar después de la cirugía incluyen:

  1. Alivio del dolor: La cirugía puede ayudar a reducir el dolor de la columna vertebral y mejorar la calidad de vida del paciente.

  2. Mejora de la movilidad: La cirugía puede mejorar la movilidad y la función de la columna vertebral, lo que puede ayudar al paciente a realizar actividades diarias sin dolor o molestias.

  3. Reducción del riesgo de lesiones futuras: La cirugía puede ayudar a prevenir futuras lesiones en la columna vertebral y reducir el riesgo de discapacidad a largo plazo.

  4. Mejora de la calidad de vida: La cirugía de columna puede mejorar la calidad de vida del paciente, permitiéndole realizar actividades que antes no podía hacer debido al dolor o la discapacidad.

Es importante tener en cuenta que la cirugía de columna no siempre es la mejor opción para todas las afecciones de la columna vertebral, y que el resultado de la cirugía puede variar según el tipo de procedimiento y las circunstancias individuales del paciente. Por eso, es importante que el paciente consulte a su médico para determinar si la cirugía es la mejor opción para su afección.

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